julia schulz-dornburg

arquitecto

El Cos Vestit. Museu de les Arts Decoratives,
Palau de Pedralbes, Barcelona

En el palacio de Pedralbes se ha reconstruido una buena parte del Museo de Indumentaria con métodos expositivos contemporáneos. Se ejemplifica con esta puesta en escena una de las posibles vías de integrar los grandes fondos patrimoniales en unas nuevas fórmulas museísticas que interrelacionan el testimonio histórico y la interpretación crítica y propositiva.

La exposición se organiza en un itinerario conceptual, gráfico y objetual. Invita a los visitantes a observar la manipulación del cuerpo y a visualizar con ejemplos históricos y contemporáneos desde la modificación de la imagen del cuerpo mediante los vestidos hasta llegar a su alteración a través de la cirugía plástica.
"El cuerpo vestido" explica las transformaciones que ha sufrido el cuerpo con los cambios en la indumentaria y ejemplifica, con una serie de “personajes – maniquíes” diseñados expresamente para este fin y ubicados al principio de cada capítulo, a qué clase de metamorfosis ha sido sometido el cuerpo humano y con qué métodos se ha podido lograr este efecto.
El maniquí anatómico, uno de los actores principales de este grupo de personajes, rinde cuentas de la alteración proporcional de los elementos que configuran el cuerpo humano. Su pareja, el personaje estructural, ejemplifica los trucos y artificios utilizados para crear el resultado deseado. Un maniquí dorado con vestimenta contemporánea actualiza la visión histórica y recalza lo cíclico de los cánones de belleza, mientras el retrato histórico presenta la versión integral de la transformación anhelada. La posición central del grupo la ocupa el protagonista, la pieza estrella de la colección que resume la tesis de la época.
El fondo lumínico de las vitrinas resalta las siluetas de los cuerpos transformados, mientras su degradé de color enlaza los distintos estilos y épocas de la cronología de cuerpo y vestido. El diseño de las vitrinas busca la máxima transparencia e incorporeidad para que el espacio fragmentado del museo tenga mayor fluidez y conectividad. Vitrinas y espejos crean un recorrido visualmente estimulante con reflejos insospechados, figuras reflejadas y perspectivas solapadas. Una continua cinta de luz con la narrativa de la exposición rodea el patio central del museo y acompaña el visitante a lo largo de la visita.