julia schulz-dornburg

arquitecto

Futur Compost. Palau de la Virreina, Barcelona

FUTUR COMPOST, trataba de exponer el destino, la actualidad y la historia del diseño industrial catalán a través de una selección de objetos que representasen, según el comisario,  el eclecticismo de nuestra cotidianeidad.
A pesar de que los tres apartados de la exposición, definidos por el pasado, el presente y el futuro marcaban un desarrollo lineal y cronológico,  la selección de los objetos requería un recorrido menos dirigido. En las numerosas salas del Palau de la Virreina había que crear tres ámbitos claramente definidos, distintos entre ellos y a su vez relacionados. Queríamos destacar el aspecto simultáneo de una exposición que unía objetos contemporáneos, históricos y visionarios, como si el tiempo se hubiese congelado por un momento para vivir el presente con la visión del futuro y la certeza del pasado.
Optamos por sobreponer dos grandes espacios amorfos a la estructura clásica del palacio, conectados entre sí por un pasillo circular. La iluminación y el uso de colores, junto con el tratamiento escenográfico de las sombras de los objetos, servía para acentuar las distintas características de los espacios generados. Una tela blanca, translúcida, marcaba  el límite del ámbito curvilíneo, dedicado a la visión del futuro. Los objetos expuestos en este espacio blanco y luminoso parecían tan ligeros e intangibles que ni siquiera producían una sombra. El conjunto de esta gran burbuja central flotaba y estaba arropada por el ámbito del presente, un espacio más firme y real. Allí, las paredes pintadas de un color naranja intenso, definían un ámbito más tangible y elemental donde se resaltaba la solidez de los objetos proyectando sus largas sombras. El espacio del pasado, en cambio, estaba definido por una luz tenue y colores matizados. Consistía en un lugar de conexión y de reflexión, un espacio tranquilo donde no quedaba más que las sombras de los artificios y los nombres de sus autores pintados en las paredes.