julia schulz-dornburg

arquitecto

La Bossassona. Barcelona

La bossassona pretendía incorporar a la iconografía navideña de luz y color dos elementos más, el movimiento y el sonido. Nos parecía importante que la bossassona funcionara tanto de día como de noche, ya que la calle se vive igual (si no más) de forma diurna que nocturna.
La bossassona era una unidad no estática y combinaba elementos típicos navideños como la bolsa de regalo, el cascabel o el centelleo luminoso de una estrella. Nos imaginábamos un objeto que en su repetición daría una sensación de un firmamento nocturno.
La bossassona consistía en un móvil con unos brazos de acero inoxidable de las cuales colgaban dos bolsas de polipropileno de distintos colores (azul, verde, amarillo y rojo). En su interior se instalaban unas bombillas estratoscópicas que emitían un destello de luz en distintos intervalos. Las bolsas, colgadas boca abajo, poseían un cascabel que unía las asas. La estructura metálica del móvil permitía un movimiento oscilante tanto horizontal como vertical que potenciaba la tridimensionalidad del montaje.Con la luz rasante del invierno, las bolsas de polipropileno se convertían en planos luminosos de color. Por la noche, en cuanto se iluminaban, las bolsas-lámparas adquirían un aspecto mágico. El efecto de color se potenciaba con los destellos alternados de cada una de ellas, creando una sensación de un cielo destellante de color. Los cascabeles, colocados en las asas de las bolsas, potenciaban el efecto de brillo tanto de día como de noche e invadían la calle con una acústica singular.
La colocación de la bossassona se realizó con el sistema habitual de cables tensados que cruzaban la calle de fachada a fachada. Una variación en altura entre los cables aumentó el efecto de densidad y volumen del montaje y creó una ilusión de firmamento continuo.