julia schulz-dornburg

arquitecto

Cosmópolis, Borges y Buenos Aires. CCCB, Barcelona

La relación entre el escritor argentino Jorge Luis Borges y su ciudad natal Buenos Aires se analiza en la exposición Cosmópolis, Borges y Buenos Aires que se puede contemplar en el CCCB hasta el 16 de Febrero 2003.
Los siete apartados : Fundación mítica, Fervor de Buenos Aires, El sur metafísico, La ciudad transfigurada, La Biblioteca infinita, El heresiarca canonizado y Cosmópolis conducen al espectador desde la “refundación” de Buenos Aires de la pluma de Borges hasta la actitud cosmopolita que anima, según el comisario la evolución de la estética y ética de Borges. La exposición cuenta con un amplio material documental con cerca de 310 piezas originales, entre libros y revistas, de los cuales destacan 50 primeras ediciones de Borges, 70 libros de su biblioteca particular y unas 80 revistas en las que se publicaron poemas, cuentos y artículos.

La progresiva ceguera de Borges, que redujo su percepción visual a una gama de tonos dominado por el ocre, sirvió de punto de partida en el desafío de crear una exposición que incita a la curiosidad y a la contemplación (nada puede lograrse sin el asombro y la pasión - dice Borges). Para lograr un ambiente sugerente y desmaterializado se optó por “construir” los espacios y elementos expositivos con lo inmaterial: la luz y el sonido.

En el montaje de Borges la luz pasa de ser un recurso para iluminar un objeto a ser un cuerpo lumínico que configura los volúmenes, planos y recorridos de la exposición. Esta materialización de la luz permite - aunque parece una contradicción - desmaterializar el material expuesto (en su gran mayoría libros, revistas, cartas y primeras ediciones) y crear espacios donde lo opaco se convierte en translúcido y lo material adquiere un aire incorpóreo.

Los cuerpos lumínicos están formados por distintas capas de texto, imágenes y luz, que al intercalarse logran crear una densidad física inmaterial. El carácter de los distintos apartados de la exposición se define por el tratamiento y la variación en la densidad y color de la luz y el sonido, conectados entre si por vitrinas luminosas. Estas vitrinas, auto-iluminadas y tratadas con una película que desenfoca lo que no está directamente delante del visitante, unifican la diversidad de los objetos expuestos y crean unos recorridos luminosos que fomentan un ritmo contemplativo y concentrado del visitante.